CAPÍTULO 8
LOS DESAFÍOS DEL PROYECTO UNIVERSITARIO
Desafíos académicos
La Universidad sustenta su desarrollo académico y de gobierno en la figura del profesor investigador y la profesora investigadora. Gracias a esta figura se cumplen las tres funciones sustantivas de la Universidad y se ha consolidado el prestigio que ahora tiene. Dicho modelo académico, agrupado en áreas de investigación, ha estado en revisión desde hace 20 años, cuando comenzó a dar muestras de sobrecarga financiera y efectos no deseados en la docencia y el trabajo colaborativo.
Desde entonces se discuten reformas a la llamada carrera académica de las y los profesores investigadores, con la intención de modificar los incentivos con los que se conducen en el desempeño de sus funciones. Después de varias horas de deliberación en distintas comisiones del Colegio Académico y consultas a la comunidad, se aprobó el 10 de abril de 2023 una reforma al Reglamento Orgánico que establece una nueva forma de organización del trabajo académico: las Áreas Académicas.
Con este cambio se pretende incentivar una forma distinta del trabajo académico, que favorezca la articulación de las tres funciones sustantivas y se contrarreste la dedicación exclusiva a la investigación que consolida trayectorias individuales. También, se orienta al reconocimiento equitativo de las labores de docencia, difusión de la cultura, vinculación y participación universitaria.
Cerca de cumplir tres años de aprobada la reforma, en 2025 se logran ver avances en la transición de las áreas de investigación a las Áreas Académicas. Las cinco unidades reportan progresos formales y operativos, aunque con ritmos diferenciados. En todas se ha avanzado en la definición de instrumentos institucionales, lo que implica que cada órgano colegiado ha discutido la transición y tomado decisiones al respecto. Esta discusión ha suscitado reflexiones sobre lo que debe acompañar este cambio organizacional, entre las que destacan:
- Necesidad de homologar criterios, lineamientos, reglamentos o cualquier otro instrumento operativo que permita contar con una estrategia homogénea y coherente en toda la Universidad.
- Evaluar la transición cuantitativa: dar seguimiento y establecer límites al proceso de transición.
- Evaluar cualitativamente: definir cómo observar y medir la articulación de las funciones sustantivas para el desarrollo institucional de la Universidad.
- Evaluar los efectos de la articulación y colaboración en la mejora de la oferta académica y la docencia, alineada con el Reglamento de Estudios Superiores.
- Evaluar los efectos de la investigación colaborativa.
- Coordinar el sistema de becas y estímulos individuales con las actividades colectivas de las Áreas Académicas.
- Consolidar un sistema de indicadores del desempeño de las Áreas Académicas.
El año 2025 puede definirse como el arranque operativo de dicha transición. La Unidad Xochimilco es la que reporta un mayor avance en la materia, ya que de las 65 áreas existentes en la Unidad, 63 han realizado el proceso de formalizar su transición a Áreas Académicas. En segundo lugar, la Unidad Azcapotzalco reporta un avance significativo con la creación de 5 nuevas áreas, 27 que han concluido la transición y 36 que se encuentran en proceso. La Unidad Lerma también reporta avances considerables con 8 Áreas Académicas en funcionamiento.
Las Unidades Iztapalapa y Cuajimalpa reportan el menor avance operativo: la primera reporta un avance desigual, ya que una de sus divisiones ha concluido con el proceso, con la aprobación de 20 Áreas Académicas, mientras que las otras dos se encuentran en proceso de revisión de normativa. La Unidad Cuajimalpa es un caso atípico, ya que en ella no se conformaron áreas de investigación, por lo que no existe un proceso de transición sino de conformación de las Áreas Académicas. La Unidad reporta el avance normativo con la aprobación de las Políticas Operativas para la Gestión, Creación, Modificación, Evaluación y Supresión de las Áreas Académicas en la Unidad Cuajimalpa.
Concluir la transición a las Áreas Académicas y evaluar los efectos de este cambio organizacional representa uno de los principales desafíos para el proyecto universitario en los próximos cuatro años.
