PRESENTACIÓN

La Universidad Autónoma Metropolitana ha construido, a lo largo de su historia, una forma de organización que articula la autonomía universitaria, la participación colegiada, la desconcentración funcional y administrativa y la responsabilidad diferenciada de sus órganos e instancias. Esa configuración es parte sustantiva de nuestra identidad y ha permitido que la docencia, la investigación y la preservación y difusión de la cultura se desarrollen con comunidades diversas y capacidades distribuidas entre las unidades universitarias.

En ese entramado, la Rectoría General cumple una función indispensable para el desarrollo institucional. En su ámbito se articulan responsabilidades jurídicas, académicas, administrativas, financieras, de información, comunicación, transparencia, infraestructura, gestión escolar, planeación y seguimiento, entre otras. De su correcto funcionamiento dependen condiciones que hacen posible el trabajo académico y la atención a la comunidad. Fortalecer a la UAM exige, por ello, atender no solo sus grandes objetivos, sino la organización, los procesos, las capacidades y las personas que los hacen realidad todos los días.

Esa convicción está en el origen del Programa Operativo de la Rectoría General (PORG), que parte de una premisa sencilla: una Universidad que aspira a transformarse debe revisar también la manera en que organiza y conduce su propia gestión. No basta con definir prioridades; hay que construir la capacidad de llevarlas a la práctica: responsabilidades claras, esfuerzos coordinados, seguimiento de resultados y aprendizaje de la propia experiencia institucional.

El proceso que dio origen a este Programa comenzó por preguntar a la propia organización. Con una notable participación y disposición, las instancias de la Rectoría General elaboraron sus diagnósticos, formularon sus matrices de indicadores y comprometieron resultados verificables. Lo que este documento ordena es lo que la propia estructura sabe de sí misma, convertido en programa.

Dos enfoques articulan la respuesta. La gestión por procesos, porque los problemas más persistentes de la administración no viven dentro de una sola área, sino en las fronteras entre ellas: este Programa organiza esa coordinación con personas líderes de proceso, equipos interfuncionales y juntas de coordinación administrativa, sin sustituir la estructura ni desplazar responsabilidades. Así como la gestión del conocimiento, porque una organización que aprende no puede depender únicamente de la memoria de las personas.

Este modelo reconoce que la experiencia de la operación, los datos de los sistemas, los expedientes, los procedimientos, las decisiones previas y los aprendizajes de la práctica constituyen un patrimonio institucional que debemos preservar y aprovechar mejor. A más de cinco décadas de vida institucional, la UAM debe fortalecer su capacidad de reconstruir su historia administrativa, conocer los fundamentos de sus decisiones y asegurar la trazabilidad de sus procesos, para que la experiencia no se pierda entre los cambios de gestión y quede al servicio de quienes continuarán construyendo la Universidad. Actuar pensando en quienes vendrán después concreta el principio Primero la UAM.

Esta perspectiva supone, además, un compromiso con las personas que integran la Rectoría General. Una organización no mejora únicamente mediante normas, estructuras o tecnologías: mejora cuando reconoce el conocimiento de quienes realizan el trabajo, genera espacios de diálogo, fortalece capacidades y convierte la experiencia individual en aprendizaje colectivo.

La transformación institucional se construye en la forma en que se atiende un trámite, se integra un expediente, se genera información confiable, se acompaña una trayectoria académica, se actualiza una norma, se planea una obra, se formaliza un convenio, se protege y transfiere conocimiento o se da seguimiento a un acuerdo. Cada instancia y cada persona contribuye, desde su ámbito de responsabilidad, a construir la Universidad que queremos.

El PORG está diseñado para articular responsabilidades y convertir la suma de esfuerzos individuales en capacidad institucional para coordinar, aprender y producir resultados, fortaleciendo a la Rectoría General sin centralizar lo que corresponde a otros ámbitos.

Invito a cada persona de la Rectoría General a hacer suyo este Programa; a mejorar nuestra forma de trabajar para fortalecer a la UAM; a decidir con conocimiento y evidencia; a preservar lo aprendido y a transformar a la Universidad desde cada ámbito de responsabilidad. Hagámoslo con respeto a la organización del trabajo, dialogando para encontrar puntos de acuerdo y, sobre todo, de colaboración, reconociendo lo que hemos construido y lo que aún podemos aportar a nuestra gran Universidad.

In Calli Ixcahuicopa
Casa abierta al tiempo

Prof. Dr. Gustavo Pacheco López
Rector General