Prioridades y compromisos de la gestión: de la AEGI al PGE
Prioridades de Gestión y Dimensiones
El alumnado al centro
Colocar al alumnado al centro significa reconocer que la docencia, la investigación, la difusión cultural, la vinculación, la gestión y el bienestar universitario adquieren sentido cuando contribuyen a trayectorias formativas más sólidas, equitativas y con proyección de futuro y retribución para el desarrollo del país. Implica reconocer que las trayectorias escolares no se desarrollan de manera homogénea ni lineal.
Esta prioridad también implica reconocer el bienestar universitario como condición para el aprendizaje. Los entornos libres de violencia, la inclusión, la cultura de paz, la salud física y mental, el acceso a la cultura, la actividad física, la sostenibilidad y el acompañamiento institucional no son elementos accesorios; son condiciones necesarias que permiten aprender, permanecer y participar en la vida universitaria. Asimismo, implica revisar la pertinencia de la oferta educativa y la organización del trabajo académico para ampliar las oportunidades y fortalecer el vínculo entre la formación, el bienestar y la incidencia social.
El acceso, la permanencia, el avance regular, el egreso, la titulación o certificación y la inserción profesional, así como la vinculación de las personas egresadas con la Universidad, forman parte de un mismo proceso institucional para que el alumnado construya trayectorias universitarias significativas, pertinentes y socialmente valiosas.
Esta prioridad también implica reconocer el bienestar universitario como condición para el aprendizaje. Los entornos libres de violencia, la inclusión, la cultura de paz, la salud física y mental, el acceso a la cultura, la actividad física, la sostenibilidad y el acompañamiento institucional no son elementos accesorios; son condiciones necesarias que permiten aprender, permanecer y participar en la vida universitaria. Asimismo, implica revisar la pertinencia de la oferta educativa y la organización del trabajo académico para ampliar las oportunidades y fortalecer el vínculo entre la formación, el bienestar y la incidencia social.
Esta prioridad abarca, conceptualmente, cinco dimensiones (D):
- D 1.1 Trayectorias escolares integrales: ingreso, acompañamiento, permanencia, avance regular, egreso, titulación o certificación y continuidad académica o profesional.
- D 1.2 Experiencia formativa y pertinencia curricular: fortalecimiento de la docencia, actualización de planes y programas de estudio, flexibilidad curricular y reconocimiento de capacidades, aprendizajes y competencias (microcredenciales), así como oferta de planes en corresponsabilidad académica (cotutela y doble titulación).
- D 1.3 Bienestar universitario e inclusión: cultura de paz, prevención de violencias, salud, deporte, cultura, accesibilidad, igualdad, sostenibilidad y cuidado de la comunidad.
- D 1.4 Vinculación formativa y desarrollo profesional: prácticas, estancias, servicio social, retribución social, empleabilidad, emprendimiento e inserción en ámbitos sociales y productivos.
- D 1.5 Centralidad de la formación en la gestión: organización de capacidades académicas, administrativas y tecnológicas para lograr mejores resultados formativos
Desarrollo académico
Esta prioridad reconoce que la viabilidad del proyecto universitario descansa en sostener, renovar, equilibrar y proyectar las capacidades académicas de la Universidad, más allá de la carrera académica. La Universidad cuenta con una planta académica altamente cualificada,
con trayectorias relevantes en investigación, docencia, difusión cultural y vinculación. Esas fortalezas enfrentan tensiones relacionadas con el relevo generacional, la distribución de capacidades entre las unidades universitarias, la organización del trabajo académico, los
mecanismos de reconocimiento y la articulación efectiva de las funciones sustantivas.
Las virtudes y problemáticas de la planta académica, en su conjunto, se reflejan en el modelo de la persona profesora-investigadora y lo condicionan. Resignificarlo es una responsabilidad institucional que implica organizar las condiciones para que la docencia, la investigación, la difusión cultural, la vinculación y la gestión se desarrollen de manera articulada, equilibrada y pertinente como parte de las trayectorias académicas. Al mismo tiempo, es necesario asegurar que estas fortalezcan el proyecto universitario y generen valor colectivo.
En consecuencia, el desarrollo académico es la facultad institucional para renovar, articular y proyectar las trayectorias, capacidades, formas de organización y mecanismos de reconocimiento del trabajo académico, a fin de sostener la calidad de las funciones sustantivas,
fortalecer el trabajo colegiado y asegurar la viabilidad futura de la Universidad.
Esta prioridad se vincula directamente con la transición hacia las áreas académicas, pues estas son espacios de integración de trayectorias diversas, de producción colectiva de conocimiento y de articulación de las funciones sustantivas con problemas socialmente relevantes. El desarrollo académico también exige revisar los mecanismos de evaluación, becas, estímulos, dictaminación, ingreso, promoción, permanencia y retiro. La docencia, la investigación, la difusión cultural, la vinculación, la formación de nuevas generaciones, la innovación educativa, la colaboración y la incidencia social deben reconocerse como dimensiones interdependientes del trabajo académico.
Esta prioridad abarca, conceptualmente, cinco dimensiones:
- D 2.1 Carrera académica y transición en la plantilla académica: ingreso, permanencia, promoción, retiro, renovación de capacidades y cuidado de la experiencia acumulada.
- D2.2 Equilibrio de funciones sustantivas: revaloración de la docencia, fortalecimiento de la investigación, difusión de la cultura y vinculación como componentes integrados del trabajo académico.
- D2.3 Áreas académicas y trabajo colegiado: organización colectiva, colaboración interdepartamental, interdivisional e interunidades, e integración de trayectorias académicas diversas.
- D 2.4 Reconocimiento e incentivos institucionales: revisión de criterios de evaluación, becas, estímulos y dictaminación para alinear aportes individuales y colectivos con las necesidades de la Universidad.
- D 2.5 Capacidades académicas para el futuro: formación, actualización, innovación, inclusión, sostenibilidad, ciencia abierta y campos estratégicos de conocimiento.
Gobernanza universitaria basada en evidencia
El fundamento de esta prioridad es la tradición colegiada de la Universidad, que ha permitido el desarrollo plural y multifacético de las unidades universitarias, la ampliación de la oferta educativa y la generación de conocimiento interdisciplinario. La organización horizontal del gobierno universitario es una de sus fortalezas y constituye un valor institucional que debe reforzarse para impulsar el cambio que la Universidad requiere. Potenciar este modelo de gobernanza requiere construir un marco común con reglas claras y procedimientos accesibles para gestionar las diferencias y resolver los conflictos. El pluralismo que distingue la vida universitaria debe traducirse en riqueza institucional y no en fragmentación y división.
Para fortalecer este rasgo característico de la Universidad, la gobernanza debe consolidarse como una capacidad institucional para conducir el cambio de manera ágil, oportuna, legítima y sustentada en información verificable, accesible y pertinente. El contexto nacional e internacional de la educación superior se transforma aceleradamente, por lo que la Universidad requiere dinamizar su capacidad para tomar decisiones informadas que permitan consolidar su papel en el ecosistema nacional de educación superior, ciencia, tecnología, cultura e innovación.
Para ello, los instrumentos de planeación, presupuestación, evaluación, rendición de cuentas y gestión de riesgos deben funcionar como un sistema articulado capaz de anticipar conflictos, superar la fragmentación operativa y avanzar hacia la interoperabilidad, la trazabilidad y la armonización normativa y administrativa. Esta articulación, además, enfrenta el desafío de garantizar la seguridad, la accesibilidad, la transparencia, la rendición de cuentas y la comunicación pública comprensible.
Esta prioridad abarca, conceptualmente, seis dimensiones caracterizadas por:
- D 3.1 Coordinación orgánica y gestión del cambio: Coordinación institucional, readecuación orgánica y gestión del cambio.
- D 3.2 Participación colegiada y cultura de paz: Participación democrática, órganos colegiados, deliberación informada y resolución de conflictos, con una cultura de paz.
- D 3.3 Inteligencia institucional para decisiones: Información institucional, interoperabilidad e inteligencia para la toma de decisiones.
- D 3.4 Evaluación estratégica y mejora continua: Evaluación, seguimiento, planeación, presupuesto y mejora continua.
- D 3.5 Transparencia, rendición y trazabilidad: Transparencia proactiva, rendición de cuentas, comunicación pública y trazabilidad.
- D 3.6 Armonización, procesos y capacidades: Armonización normativa, gestión integrada de procesos y redistribución de capacidades institucionales.
Transformar el conocimiento en bienestar y prosperidad
Esta prioridad se fundamenta en otra fortaleza central de la Universidad: su capacidad para producir conocimiento científico, humanístico, artístico, cultural y tecnológico de alta calidad. Sin embargo, esa capacidad debe traducirse de manera más visible, sistemática y articulada en beneficios sociales, públicos, territoriales, culturales, ambientales y productivos. El objetivo es que el conocimiento circule, se comunique, se comparta, se proteja, se transfiera y se convierta en un recurso efectivo para el bienestar colectivo. Así, transformar el conocimiento en bienestar y prosperidad implica conectar el trabajo universitario con las necesidades concretas del entorno, sin subordinar la autonomía académica ni reducir el conocimiento a una lógica instrumental.
Así, transformar el conocimiento en bienestar y prosperidad es la capacidad institucional de articular docencia, investigación, difusión cultural, comunicación, vinculación, innovación, emprendimiento, transferencia del conocimiento y ciencia abierta, para que la Universidad
produzca valor público, incida socialmente y genere beneficios compartidos, mediante la atención a problemas nacionales, metropolitanos, territoriales y comunitarios. Atender esta prioridad afianza el lugar único de la Universidad en el ecosistema nacional al hacer visible su aporte, comunicarlo a públicos diversos, ponerlo en diálogo con otros saberes y convertirlo en capacidades sociales, culturales, ambientales, tecnológicas y productivas.
Esta prioridad puede organizarse conceptualmente en seis dimensiones:
- D 4.1 Vinculación con problemas socialmente relevantes: articulación con actores sociales, comunitarios, públicos, culturales, ambientales y productivos.
- D 4.2 Comunicación pública del conocimiento: visibilidad, divulgación, difusión cultural y producción de contenidos accesibles y pertinentes.
- D 4.3 Transición hacia la Ciencia Abierta: acceso abierto, infraestructuras compartidas, repositorios, datos, diálogo de saberes y apropiación social del conocimiento.
- D 4.4 Articulación de funciones sustantivas en proyectos con incidencia: integración de la docencia, la investigación, la difusión cultural y la vinculación con el objetivo explícito de transformar las realidades problemáticas para la sociedad.
- D 4.5 Innovación, emprendimiento y transferencia responsable: movilización de capacidades universitarias hacia soluciones socialmente útiles, con el resguardo del patrimonio institucional.
- D 4.6 Formación de capacidades para comunicar, compartir y transferir conocimiento: desarrollo de habilidades en el alumnado, el personal académico y el personal de gestión para ampliar la incidencia pública de la Universidad
