Prioridades y compromisos de la gestión: de la AEGI al PGE
Compromisos de Gestión
Los criterios éticos, políticos e institucionales que permiten tomar las decisiones coherentes y orientadas a un propósito común se han configurado como los tres Compromisos de Gestión. Tienen la función de orientar la toma de decisiones de la gestión universitaria, apelando a la responsabilidad y compromiso con la Institución.
La Rectoría General asume la responsabilidad de atender problemas y formular acciones, pero resolverlos y ejecutarlas son una responsabilidad compartida y colectiva. Por lo que se requieren códigos compartidos con el conjunto de la gestión universitaria, que permitan fortalecer la coherencia entre la planeación, la gestión, la administración y la presupuestación y, de esta manera, avanzar coordinadamente en la conducción institucional durante el periodo 2025–2029.
Recuperar los acuerdos institucionales previos
El primer compromiso se denomina Recuperar los acuerdos institucionales previos. Se fundamenta en valorar el trabajo colegiado, distintivo de la UAM. Lo cual le ha permitido acumular una historia institucional rica en definiciones normativas, decisiones colegiadas, aprendizajes acumulados y acuerdos construidos en distintos momentos de su historia. Sin embargo, estos acuerdos no siempre han sido recuperados con la claridad necesaria para orientar las acciones actuales, por lo que quedan en desuso y desactualizados. La aplicación cotidiana de la normativa vigente permite revitalizar los acuerdos y, al mismo tiempo, evaluar su pertinencia para abordar eficazmente los problemas actuales.
Recuperar los acuerdos implica revalorar el papel de los órganos colegiados y los múltiples grupos de trabajo de la Universidad, que han configurado la Legislación Universitaria , incluyendo el Código de ética, y los instrumentos para la planeación y la gestión. Este reconocimiento pasa, también, por reconocer que los marcos de referencia son producto de momentos específicos que atraviesa la Universidad y, después de un tiempo, requieren interpretación oportuna, legal y flexible, para favorecer el trabajo académico y administrativo. También, es importante no sobrelegislar en temas en los que ya se cuenta con un marco de actuación, de ahí la importancia de conocer ampliamente las facultades, competencias y responsabilidades que tiene cada órgano, instancia y área.
Respetar los acuerdos previos es consolidar una cultura de la legalidad, de la transparencia y de la oportunidad de actuación en favor del desarrollo Universitario. Genera valor para la vida Universitaria porque otorga certeza a las decisiones sin generar parálisis, incluso en periodos de transición de las autoridades. Recuperar los acuerdos normativos, legales y legítimos permite consolidar una visión compartida del sentido universitario, producto de la participación de centenares de personas que han conformado los distintos órganos de decisión
Conducirnos como institución pública de educación superior
El segundo compromiso de gestión es Conducirnos como una institución pública de educación superior. La sociedad mexicana ha conferido a la Universidad un conjunto de responsabilidades y funciones, su autonomía no la libera de satisfacerlas ni las convierte en opcionales; por el contrario, le permite organizarse libremente para cumplirlas mejor. Esto implica orientar la vida universitaria, la organización interna, la gestión, la administración y el uso del presupuesto al cumplimiento del objeto social de la Universidad y al pleno desarrollo de sus funciones sustantivas.
Este compromiso cobra relevancia a la luz de las problemáticas identificadas en la AEGI, sobre el desequilibrio docencia – investigación y la necesidad de responder con una oferta educativa pertinente. Revalorar la función docente es un compromiso permanente que exige orientar
acciones, tiempo, recursos y voluntad para ofrecer formación de calidad, relevante y con sentido ético al alumnado. Esta actuación permite cumplir plenamente con el objeto social de la Universidad y devolver a la sociedad, con valor agregado, los recursos que se destinan a la Institución.
La gestión reordena prioridades, reorienta el presupuesto y fortalece la capacidad coordinada de respuesta institucional, para asegurar que los recursos públicos se destinen de manera consistente al desarrollo universitario y al cumplimiento de la responsabilidad social de la UAM. Rendir cuentas y transparentar el presupuesto complementa este compromiso. La Universidad reconoce el marco institucional federal que la suscribe y se apropia de él mediante el ejercicio pleno de su autonomía, lo que implica una apropiación crítica y contextualizada de sus planteamientos.
De esta manera, se establece una relación de diálogo que permite contribuir, mediante el ejercicio de sus funciones sustantivas, a los objetivos nacionales, sin perder de vista su identidad, sus capacidades institucionales y su compromiso con la generación de conocimiento y la formación de profesionales al servicio de la sociedad.
Primero la UAM
El tercer compromiso se denomina Primero la UAM. Surge de la necesidad de afianzar el sentido ético y trascendental de las decisiones y acciones de la gestión. Cada asunto que llega a las manos de una persona que forma parte de la gestión universitaria es la oportunidad para cambiar un curso de acción para alguien más y para el futuro de la Universidad. La diligencia, cuidado y compromiso con las actividades cotidianas son la muestra de que la Universidad
se construye todos los días y que la coexistencia de una amplia diversidad de posturas, ideologías e intereses no equivale a la anarquía o al conflicto permanente.
La UAM es un proyecto de vida, de futuro y de bienestar colectivo que trasciende generaciones y sectores; es una comunidad de las comunidades.
Primero la UAM es privilegiar el interés institucional en la definición de prioridades, la asignación de recursos y la conducción de los procesos de gestión. Implica una toma de decisiones orientada al interés mayor de la Universidad, por encima de inercias, fragmentaciones o intereses de grupo. Implica reconocer y revitalizar intencionalmente las capacidades académicas, científicas y culturales de gran valor que la Universidad ha desarrollado a lo largo de su historia.
Este compromiso convoca a una mayor coherencia entre las distintas dependencias universitarias y a una comprensión compartida de que el futuro de la UAM depende de la capacidad de actuar como una sola institución. Primero la UAM es la posibilidad de construir un nuevo paradigma de gestión universitaria, que supere fragmentaciones, comparta capacidades y coordine fortalezas; respetando la dinámica de las comunidades académicas que contribuyen ética y comprometidamente al fortalecimiento de la Institución, reconociendo la diversidad de las unidades universitarias, divisiones, departamentos y áreas académicas
Figura 3. Diálogo entre las Orientaciones Estratégicas
y las Prioridades de Gestión
Fuente: elaboración propia
